viernes, 22 de octubre de 2010

No todo van a ser libros

Es posible leer otras cosas que no son libros, por ejemplo las palabras de un tal Lingrodelf VI, necesariamente descendiente de una larga serie de Gonfrindels, que debieron ser grandes sabios o magos o bardos de alguna civilización real o imaginaria, que en cualquier caso dice cosas muy divertidas y peculiares.
La biblioteca de Rivendel, bonito dibujo
De una tribu cercana a la de Frendigolf III he encontrado a otro ser de cuento que también dice cosas divertidas y peculiares y que da la ¿casualidad? (yo no creo en las casualidades) de que ha adoptado el nombre de Villefort - y estando como estamos inmersos en las pasiones del Conde de Montecristo, a un personaje como este no le vamos a dejar pasar de largo sin prestarle algo (mucho) de atención. Este blogero es mucho más guapo (lo digo por Vincent Price, claro está), más interesante y sintácticamente más agradable que mi denostado García de Enterría. No sé si él o el esbirro que le escribe los libros podría bien ser considerador un terrorista de la prosa. ¿Quién sino ellos sería capaz de escribir frases que ocupan no ya uno sino varios párrafos? ¿Quien ha convertido a este personaje en un Dios del Derecho? Pues que lo conviertan entonces en un convicto semántico, perpetrador del lenguaje. El castellano de Cervantes, de Quevedo, de Vargas Llosa, de Federico, de todos nosotros no merece que lo destruyan y lo abusen de modo tan vil y barribajero. El castellano de García de Enterría es a la lengua lo que un Seat Toledo pintado de morado con rayas blancas, alerones y luces en los bajos al mundo del automóvil, una pena.
Foto de portada de Monsieur de Villefort, que escribe mucho mejor que los autores de mis libros de derecho (Vincent Price es otro clásico)
Otra cosa que no es libro pero merece mi atención es la serie que desde el día 15 de octubre emite Canal Historia (del mismo grupo empresarial de Canal Concina) sobre la historia de los EEUU, América. El documental viene recomendado por Obama, pero a mí eso me da igual. Obama me parece un encantandor de serpientes, eso sí con más estudios, más cerebro y mejor color que el lerdo pero peligroso Zapatero (Foldingren, ¿crees que debo saludar ahora a alguien del CNI?) El documental cuenta con participaciones, yo diría egregias, Newt Geengrich, Collin Powell, profesores de todo pelaje de varias universidades y varios altos mandos de todos los ejércitos.

No sé con qué también egregio personaje discutía yo recientemente sobre el coste financiero de tener en casa el Canal Historia. Insisto en que si comparamos este gasto con el beneficio moral y espiritual, comparándolo además con el contenido de la tele en abierto, y comparándolo con otros gastos del corriente,  la rentabilidad se nos sale del gráfico. Pero allá cada cual con lo que decide usar su pasta. Yo misma sufro intensas luchas internas que me consumen sobre la utilidad de gastar mis recursos y energías en colegios y universidades, libros y utensilios de cocina. A veces pienso si no sería más fácil dejarse llevar por los informativos de Cuatro y las tías buenas de la Sexta y llenar la cuenta corriente si al final a todos nos van a comer los mismos gusanos. Yo pago el precio del lugar que ocupo en la cadena evolutiva (esta frase sólo he de entenderla yo, que nadie se preocupe) 
Y he dejado a medias un episodio de Bob Esponja para escribir estas líneas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario